Miradas de Noviembre. Reflexión de Santiago Juanes.

TERE. EIM Garrido

Tiene algo de indiscreción mirar fijamente esta fotografía. Nos convierte en voyeurs. En invasores de un mundo al que pertenecimos y abandonamos, y hoy echamos de menos. El mundo de la inocencia, un espacio en el que la maldad no existe, un lugar donde reina la armonía. Porque si observa bien la imagen sentirá que esa armonía nos traslada la paz que solo se encuentra en momentos y rincones muy concretos. Cada uno de los niños realiza una acción, pero todas podrían estar relacionadas, como si estuviésemos ante un trabajo en equipo, una actividad común. Si el equilibrio es la consecuencia de la igualdad y genera armonía, aquí tiene la prueba: dos niños atienden a las cosas de casa en primer plano, entendiendo cosas de casa los platos o dar el biberón que reclama un bebé. Hay una niña concentrada en la colocación de unas cajas; siempre se ha dicho que las niñas son más ordenadas que los niños, pero, oh, sorpresa, al lado hay uno entregado al afán del orden para llevar la contraria a los que piensan así. Iguales. Al fondo, una niña aparece sumergida en no se sabe muy bien qué, pero quiero creer que tiene que ver con una actividad doméstica que complementa la de sus compañeros. Venga, pongamos que se está imaginando que lava platos, que hoy le ha tocado esa tarea o se ha ofrecido a ello, como su compañero, al lado, busca afanosamente algo en un mueble. Quizá le han encargado que busque un juego para cuando finalicen sus tareas. Está en ello. Seguro que se tendrá que levantar cuando el bebé proteste, reclame atención, porque los bebés se dedican a ello y otra vez habrá que ponerse a trabajar en equipo. Todos iguales. Por eso, algunos añoramos ese tiempo de infancia. Es injusto que se pierda, tanto como impedirlo. En el mundo de los adultos hay algunos de estos que se dedican a desbaratar el tiempo de los niños, algo injusto y miserable, me parece, ese tiempo de equilibrio, paz, juegos, inocencia, igualdad, fraternidad, comunidad…solo posible en un espacio educativo. Ahora, observe con detenimiento la fotografía, olvide todo lo tiene a su alrededor y métase en ella, hay algo parecido a un mueble que le está llamando. Entre ahí y forme parte en su imaginación, por unos instantes, de ese mundo. Aproveche cada oportunidad así que le ofrezca la vida.

Deja un comentario